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The ‘sexy’ calçots


Si viajáis a Barcelona u otro lugar de Catalunya entre enero y abril, os recomendamos fervientemente que no os perdáis una de las tradiciones culinarias y multitudinarias más auténticas de la región, las calçotadas.

El nombre de calçotada viene de la palabra calçot, una variedad de cebolla tierna alargada que se suele preparar a la brasa y se consume por doquier entre enero y abril. Hasta aquí el calçot, ¿pero qué sucede en las calçotadas?

Para hacer una calçotada se requieren varios elementos:

  • Calçots: Mínimo 10 por cabeza, y si eres muy animal puedes triplicar esta cifra.
  • Salsa romesco: La estrella de la comida (y de la futura digestión) que eleva el calçot a su máximo esplendor. Una salsa exquisita elaborada con almendras, ajo, avellanas, aceite de oliva, tomates, pimentón dulce, añora y perejíl.
  • Amigos, familia: todos los que podáis.
  • Baberos.
  • Vino en porró.
  • Carne (butifarra es lo más típico)/ o lo que más os guste cocinar en una barbacoa.
  • Un lugar idóneo (véase una masía, un terrado o hasta en medio de una plaza o una calle en las típicas calçotadas populares, acompañados por viejitos y jóvenes).
Calçotada y swing
Calçots a punto de ser braseados y la salsa romescu.

Origen de los calçots

Los calçots provienen de Tarragona y se llaman de tal modo porque para alargar la cebolla, se calza (‘calça’ en catalán) con tierra, añadiendo más de la habitual, y así se consigue que se estire más, en busca de luz.

Hay una anécdota que dice que el origen data del siglo XIX, cuando un hombre se olvidó de las cebollas, las quemó y se las comió. Y la última noticia, que parece algo más seria, data del año 2000, cita el descubrimiento del arqueólogo húngaro Lázló Borhy, quien encontró una pintura de origen romano en la que ya se veía a un romano alzando el brazo intentando ingerir un buen ‘calçot’ (porrus capitatus).

Un hombre a punto de comerse unos buenos ‘porrus capitatus’

¿Cómo comerlos?

Aquí tenéis una explicación bien gráfica y sencilla de cómo comer los calçots. Sin duda, este es uno de los alicientes de la festividad. Olvídate de los cubiertos que esto va de mancharse las manos. Importante contar con el babero.

Here's our step-by-step guide to eating calcots. (Illustration by David Navas.)
Ilustración de David Navas vía Foodrepublic.

¿Bailar swing después de una calçotada?

Todo es posible en esta vida. Así que si os gusta bailar envueltos de olor a brasas, aliento a ajo, y una digestión incompleta en camino, ¡adelante! Seguro que no estaréis solos :).

Falda hawaiana hecha de calçots
Imprescindible hacerse una foto de este tipo.

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